En Comas, un distrito situado a las afueras de Lima, el dengue forma parte del día a día. Pero Perú está adoptando ahora un enfoque diferente, que va más allá de la respuesta ante los brotes. Carlos Pineda nos cuenta cómo el compromiso nacional con nuestra Wolbachia está poniendo la prevención a largo plazo de la enfermedad firmemente en manos de las comunidades peruanas y del Estado.
El dengue en Lima: una enfermedad que se ha convertido en parte de la vida cotidiana
En el bullicioso distrito de Comas, situado en el valle del río Chillón, cerca de las estribaciones de los Andes, el dengue dejó de ser hace tiempo una simple cifra en las estadísticas. Para muchas familias, la enfermedad forma parte de la vida cotidiana en esta zona tan poblada de Lima, la capital de Perú.
«Aquí en Comas, el dengue es algo habitual; la gente, en cierta medida, ha dejado de temerle», afirma Liliana González, una vecina del lugar.
Al igual que ella, miles de personas han sufrido en carne propia los efectos de una enfermedad que, durante el último año, ha afectado de manera significativa tanto a adultos como a niños en todo el país. En 2024 se registraron más de 271 500 casos y más de 39 000 el año pasado, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta situación ha llevado a Perú a replantearse su forma de abordar el dengue. Más allá de la respuesta a los brotes, el país está avanzando hacia un modelo que prioriza soluciones sostenibles a largo plazo.
Una alianza nacional basada en la implicación local
En Lima, concretamente en el distrito de Comas, está tomando forma una iniciativa que redefine la cooperación internacional en materia de salud pública. Se trata de una alianza estratégica destinada a transferir conocimientos tecnológicos y a convertir el Wolbachia del World Mosquito Program WMP) en una capacidad consolidada, soberana y autosuficiente del Estado peruano.
Esta colaboración se basa en un compromiso nacional y en un mecanismo de cofinanciación poco habitual en la región para iniciativas de este tipo. El Ministerio de Salud (MINSA) ha asumido el liderazgo financiero del plan, cubriendo más del 50 % de la inversión total con recursos nacionales, complementados con el apoyo del Fondo de Ciencia, Tecnología e Investigación de Puerto Rico (PRVCU), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el acompañamiento técnico del World Mosquito Program WMP). Este enfoque posiciona a Perú como un referente regional, al invertir directamente en su seguridad sanitaria a largo plazo.
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Qué significa el modelo peruano para el futuro de la lucha contra el dengue
El proyecto Comas demuestra cómo los países pueden desarrollar su propia capacidad a largo plazo para combatir el dengue. Cuando el apoyo WMP llegue a su fin, Perú contará con los conocimientos y la experiencia técnica necesarios para gestionar y mantener el Wolbachia por sí mismo. Esta experiencia demuestra que la innovación puede crecer y perdurar cuando se basa en el liderazgo nacional y la capacidad local, lo que convierte nuestro Wolbachia en una herramienta que el Gobierno y las comunidades pueden utilizar para protegerse del dengue en los años venideros.
La suelta Wolbachia está prevista que comience en Comas a finales de este mes, y muchos esperan que se extienda a otras regiones del país, lo que supone un rayo de esperanza en la lucha contra las enfermedades transmitidas por mosquitos.
Las comunidades como socios activos en la prevención del dengue
Los miembros de la comunidad comprenden perfectamente este enfoque. «Se nota que no se trata de un experimento, sino de algo destinado a protegernos», afirma Mirna, una líder comunitaria de la Zona 4 de Comas. «Saber que ha funcionado en países como Australia, México, Brasil y Colombia me hace sentir agradecida por la forma en que el Ministerio de Salud nos informa y trabaja para protegernos». Para los directores de escuela, los promotores de salud y los líderes vecinales, el valor del plan reside también en la claridad de la información y en la participación de las comunidades como socios activos en la solución.
Compartir conocimientos de esta manera contribuye a garantizar que el programa pueda continuar en el futuro sin depender de una presencia internacional permanente. Por el contrario, fortalece el sistema de salud pública, desde las autoridades y organismos reguladores nacionales hasta los promotores de salud que trabajan directamente en las comunidades.
«Llevamos muchos años luchando contra el dengue», explica Isabel Alarcón, responsable del Sistema de Gestión de Incidentes del Wolbachia . «Conocer un método natural que hace especial hincapié en la participación comunitaria y colaborar estrechamente con el Ministerio de Sanidad nos ayuda a comprenderlo y a adaptarlo a nuestra realidad local».

